Lo que siento

Hoy por fin tengo suficiente ánimo para escribir y daros las gracias a todos los que habéis estado ahí desde el minuto cero dándonos ánimos y apoyándonos para poder seguir adelante. Soy Naty la que cuidaba a los perros, los alimentaba, los recuperaba, la que miraba a sus ojos y veía la inocencia y la alegría recuperada de sus anteriores vidas llenas de maltrato y abandono. Hoy a muchos de ellos, no he podido mirarles a los ojos porque ya no están, el día 1 alguien les arrebató la vida de una manera salvaje. Aun me pregunto ¿por qué? ¿Por qué ellos? Hemos aguantado insultos, difamaciones, amenazas, desprecios, solo por intentar poner un grano de arena en este mundo salvando vidas inocentes intentando hacerlo humildemente y sin soberbias, pero aun así seguíamos adelante porque aunque pisotearan nuestra voluntad, nos quitaron el esfuerzo, ese esfuerzo que ahora se hace difícil tenemos que seguir poniendo porque sinceramente y de forma personal me quede muy poquito. Nunca podre recordar, ni quiero hacerlo, la imagen dantesca de aquella noche del 1 de Julio, aquellos no eran mis perros, allí solo estaba la imagen de un holocausto indescriptible: cadáveres apilados, irreconocibles pegados a la puesta y yo no estaba allí para abrirles la puerta. Solo recuerdo a mis perros vivos, jugueteando y corriendo y solo se que murieron de la forma más horrible que uno puede desear para un ser querido. Llevo grabado a fuego su nombre en mi alma sin líquido solo con el agua que no pudieron tener para apagar sus cuerpos calcinados, así derramare litros y litros por la misma cantidad que hubiesen necesitado para salvarse. El dolor que todos habéis sentido por la muerte de nuestros pequeños ha sido tan desgarrador que no tengo palabras para expresar cuanto eso me ha ayudado a seguir mirando a los ojos de los que quedan vivos. Se que esto tiene que llegar a un fin y mi única salida para poder mirar adelante es la esperanza de que la justicia encuentre a quien lo hizo y mirarle a los ojos y arrancárselos en el nombre de los ojos que el quemo

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